Los abuelos ocupan un lugar fundamental en la vida de millones de familias mexicanas. Más allá de transmitir valores, tradiciones y experiencias, para muchos hogares representan un apoyo cotidiano en el cuidado de los nietos, las tareas del hogar e, incluso, en el ámbito económico. Su presencia fortalece los vínculos familiares y contribuye al bienestar emocional de distintas generaciones.
Esta realidad cobra aún mayor relevancia en un país que envejece. Más de 17 millones de personas adultas mayores habitan el territorio nacional y, para 2030, representarán casi el 15 % de la población total, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO). En este contexto, el Día del Abuelo, que se conmemora cada 28 de agosto, invita no solo a reconocer su contribución a las familias y la sociedad, sino también a reflexionar sobre la importancia de promover un envejecimiento saludable, activo y pleno.
Sin embargo, el envejecimiento trae consigo desafíos importantes. En materia de salud física, el 70 % de los adultos mayores en México padece enfermedades crónico-degenerativas, entre ellas diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. A ello se suma una preocupante dimensión emocional; cada vez más personas mayores viven solas y enfrentan problemas como la depresión, la ansiedad y el aislamiento social.
Por ello, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) subraya la necesidad de adaptar las políticas públicas para enfocarse no solo en incrementar la esperanza de vida, sino también en mejorar la esperanza de vida saludable, priorizando el bienestar físico, mental y social de las personas mayores. En este sentido, adoptar hábitos saludables, como la práctica regular de actividad física, se convierte en una de las herramientas más efectivas para favorecer un envejecimiento activo y preservar la calidad de vida.
Actividad física: una aliada para un envejecimiento activo
Mantenerse activo va mucho más allá de preservar la salud, significa conservar la autonomía, disfrutar de una mejor calidad de vida y seguir compartiendo tiempo, experiencias y momentos con la familia y las nuevas generaciones.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actividad física en las personas adultas mayores debe adaptarse a las capacidades y condiciones de cada persona, combinando ejercicios que favorezcan la salud cardiovascular, la fuerza muscular, el equilibrio y la movilidad para preservar la autonomía y reducir el riesgo de enfermedades y caídas.
Contrario a lo que muchas personas creen, el ejercicio no necesariamente implica rutinas extenuantes o entrenamientos de alta intensidad. Existen múltiples actividades que pueden adaptarse a las necesidades y capacidades de cada persona. Entre las más recomendadas se encuentran:
• Caminatas al aire libre.
• Natación o ejercicios acuáticos.
• Yoga y ejercicios de movilidad.
• Entrenamiento de fuerza con peso corporal o ligas de resistencia.
• Clases grupales de bajo impacto.
• Ciclismo recreativo.
• Baile y actividades recreativas que involucren movimiento.
• Ejercicios específicos de equilibrio y coordinación.
La clave está en encontrar actividades que resulten agradables y sostenibles a largo plazo, permitiendo que el ejercicio se convierta en parte de la rutina diaria. Además, mantenerse activo ayuda a conservar la capacidad de realizar actividades cotidianas de forma independiente, desde subir escaleras y cargar objetos hasta caminar largas distancias o realizar tareas domésticas.
En este Día del Abuelo, Sports World refrenda su compromiso con el bienestar integral de las personas en todas las etapas de la vida. A través de la promoción de la actividad física y de programas diseñados para adultos mayores, la compañía invita a las familias mexicanas a animar a sus abuelos a mantenerse activos, recordando que un abuelo en movimiento es un abuelo presente, saludable y feliz.
Consciente de la importancia de fomentar un envejecimiento activo, Sports World ofrece en sus clubes una amplia variedad de actividades diseñadas para favorecer la movilidad, la fuerza, el equilibrio y la convivencia de las personas adultas mayores; como natación, yoga, entrenamiento funcional, clases de bajo impacto y actividades acuáticas, que les permiten mantenerse activos, fortalecer su salud y disfrutar de un estilo de vida más independiente.

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