En Huixquilucan el escenario político comienza a definirse con claridad, y los números ya no dejan espacio para interpretaciones cómodas ni discursos maquillados.
La doctora Macarena Montoya Olvera, ex Secretaria de Salud del Estado de México, se consolida como la figura mejor posicionada para competir y ganar la presidencia municipal, convirtiéndose en la carta más fuerte de Morena en uno de los municipios históricamente dominados por la oposición.
El crecimiento de la Dra. Montoya Olvera no es producto de la casualidad ni de campañas artificiales construidas desde el espectáculo mediático, prueba de ello, el reciente respaldo de más de más de mil lideres de colonias del municipio, y de la Asociación Maíz México que cerraron filas con la morensta.
Este avance responde a una trayectoria sólida, al reconocimiento ciudadano y a un perfil técnico y humano que conecta con una población cansada de los mismos grupos políticos de siempre. Mientras otros apuestan por la confrontación y la guerra sucia en medios, ella ha construido presencia territorial, cercanía social y credibilidad pública.
Los números que hoy circulan en distintos ejercicios demoscópicos, como la difundida por la encuestadora DATOMX, la colocan a la cabeza de sus competidores del mismo partido, y esto ya también encendió las alarmas en el círculo político blanquiazul y no es para menos.
La reacción ha sido evidente. Ante el temor de perder el control político del municipio, comenzó una ofensiva sistemática de ataques en medios y plataformas digitales. Columnas disfrazadas de análisis, campañas de descalificación y golpeteo constante que buscan frenar el crecimiento de una figura que cada día gana más respaldo ciudadano. La estrategia es vieja y predecible: cuando no pueden desacreditar los resultados, intentan desacreditar a la persona.
Sin embargo, los ataques también revelan otra realidad: la preocupación del grupo de poder, el nerviosismo aparece únicamente cuando las encuestas muestran que el escenario cambió y que la ciudadanía está dispuesta a abrirle paso a una nueva etapa.
Macarena Montoya representa justamente eso: renovación con experiencia y trayectoria limpia. Su paso por la Secretaría de Salud del Estado de México le dio tablas para enfrentar retos complejos, coordinar estructuras institucionales y responder en momentos críticos. No se trata de una improvisada ni de una figura fabricada al vapor para una elección. Se trata de una mujer con capacidad de gobierno, preparación profesional y conocimiento profundo de las necesidades sociales.
En tiempos donde la ciudadanía exige perfiles serios, sensibles y eficientes, Macarena aparece como una opción competitiva y con visión de futuro. Morena entiende que Huixquilucan ya no puede seguir atrapado en los mismos apellidos ni en los mismos intereses de grupo.
El municipio necesita una administración cercana a la gente, comprometida con el desarrollo social y capaz de gobernar sin privilegios ni soberbia política.
Por eso el crecimiento de la doctora incomoda tanto. Porque rompe inercias. Porque desmonta la narrativa de que Huixquilucan tiene dueño político. Porque demuestra que incluso en territorios considerados “blindados”, la ciudadanía puede cambiar el rumbo cuando encuentra perfiles preparados y auténticos.

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