LA HABANA, 18 de feb (Xinhua) — La actual caída del turismo en Cuba se hace evidente en las afueras del Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, donde decenas de taxis permanecen alineados durante horas a la espera de pasajeros, lo que contrasta con etapas anteriores, cuando el arribo constante de vuelos mantenía el área en movimiento continuo. «Hay días en que paso horas sin un servicio», comentó Ramón, un taxista habanero de 52 años, quien afirmó que percibe menos clientes y tiene grandes dificultades para conseguir gasolina. Cuba necesita importar combustibles porque carece de suficiente capacidad de producción y refinación para cubrir la demanda interna y ahora esas operaciones están casi detenidas por la orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 29 de enero, que amenaza con aplicar aranceles a los países que comercializan petróleo con la isla. Como consecuencia de la carencia de combustibles, varias compañías aéreas han detenido o ajustado sus operaciones, como LATAM Airlines, de Chile, y las rusas Rossiya y Nordwind, que cancelaron sus rutas, mientras Air Canada suspendió vuelos, y otras como Air France, Iberia y Air Europa mantienen conexiones, pero realizan escalas técnicas en terceros países para repostar. De acuerdo con el economista e investigador cubano José Luis Perelló, las suspensiones impactan de forma directa en la llegada de visitantes internacionales a Cuba y resultan especialmente sensibles las cancelaciones de los vuelos desde Canadá. «Aunque ese mercado aportó en 2025 el 42 por ciento de las llegadas internacionales, la situación actual ha llevado a operadores y agencias a cancelar paquetes hacia la isla en plena temporada alta», explicó. Perelló señaló que la escasez energética compromete también los traslados internos y el funcionamiento de instalaciones hoteleras que dependen de grupos electrógenos para la generación de energía, por lo que varios complejos en los polos turísticos más importantes del país han cerrado temporalmente y otros han reducido servicios ante la falta de suministros. Luis, turista colombiano, comentó que tuvo que ajustar su itinerario de viaje por los problemas con el combustible y, si bien quería hospedarse en un hotel en la localidad de Trinidad, en la central provincia de Sancti Spíritus, tuvo que permanecer en La Habana, luego de que le informaran que la instalación trinitaria había cerrado de manera temporal. «Cuba goza de atractivos turísticos: cultura, historia, playas y naturaleza (y) en su mejor momento, el sector representó alrededor del 10 por ciento del Producto Interno Bruto del país y generó, por ejemplo, 3.300 millones de dólares en 2017 por concepto de pernoctaciones», explicó el profesor Perelló. De acuerdo con el académico, en ese mismo año, más de 100.000 empleos directos y cerca de 500.000 vinculados, dependían de esa actividad, que además aportaba liquidez para importaciones e inversiones. Sin embargo, aseguró, el turismo cubano arrastra un declive desde 2018 y ahora las restricciones energéticas lo acercan a un punto de quiebre. «Si la industria se agota, será un duro golpe para la economía nacional», aseveró Perelló, quien fuera asesor del Ministerio de Turismo. La incertidumbre también rodea la realización de la Feria Internacional de Turismo, programada para mayo en el balneario de Varadero, ubicado a unos 150 kilómetros al este de La Habana. Fin

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