Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista y director general de Gobierno de Calidad, consultoría de políticas públicas.
El bachillerato es la frontera donde una persona deja de ser estudiante por obligación y se convierte en aprendiz. En esta educativa se aprender sin que nadie nos enseñe. Por eso se asume como una estructura vertebral.
Si la primaria enseña contenidos y la secundaria procedimientos, el bachillerato enseña algo más difícil: autonomía intelectual.
Es el lugar donde se aprende a buscar información, evaluar fuentes, formular preguntas, resolver sin instrucciones, leer más allá de la literalidad, pensar más allá del programa y aprender sin permiso.
Sin esta capacidad, ninguna carrera funciona ni ningún empleo se sostiene. El bachillerato determina si la vida profesional prospera.
Asimismo, el autoaprendizaje nace en el bachillerato, al igual que el aprendizaje continuo.
Hoy, la vida profesional ya no se construye con un título sino con actualización permanente. Y quien no aprende continuamente, se queda atrás.
Pero el aprendizaje continuo no es una técnica. Es una disposición interna que se forma en el bachillerato, cuando un joven descubre que puede aprender solo, equivocarse sin derrumbarse, investigar sin que se lo pidan, profundizar sin que lo evalúen y pensar sin que lo aplaudan.
El aprendizaje continuo no se enseña en posgrados. Se cultiva en el bachillerato.
El bachillerato es la primera prueba de pensamiento crítico
Aquí se aprende a distinguir dato de opinión, evidencia de creencia, argumento de consigna. Se aprende a detectar falacias, sesgos, manipulaciones, narrativas políticas y discursos vacíos.
Un país sin pensamiento crítico en el bachillerato es un país condenado a creer en cualquier cifra, informe o propaganda.
Finalmente, el bachillerato es el puente entre la adolescencia y la ciudadanía
No es solo formación académica: es formación cívica, ética y emocional.
Aquí se aprende a convivir, disentir, negociar, colaborar, sostener la palabra y construir criterio.
El bachillerato es la primera experiencia de libertad intelectual.

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