(Multimedia) Entrevista: Bolivia debe buscar en China y el Sur Global respuestas contra la desertificación, según experto boliviano

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LA PAZ, 19 ago (Xinhua) — Bolivia debe convertir la cooperación tanto con China como con otros países del Sur Global en nuevas herramientas para enfrentar la degradación de la tierra, la desertificación, los incendios y la crisis hídrica, problemas que ya afectan su capacidad productiva y que exigen políticas de mediano y largo plazo, transferencia tecnológica y financiamiento sostenido, planteó el economista y experto boliviano en políticas públicas y medio ambiente Roberto Barrios.

En el marco de la 17ª Sesión de la Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (Unccd, siglas en inglés), que se celebra del 17 al 28 de agosto en Ulán Bator, Mongolia, el experto consideró que Bolivia tiene la oportunidad de pasar de una posición centrada en la búsqueda de recursos a una estrategia de cooperación basada también en el intercambio de conocimientos, tecnologías y experiencias con países que enfrentan desafíos ambientales similares.

En entrevista con Xinhua, Barrios dijo que la experiencia de China puede constituir una referencia para Bolivia y otros países del Sur Global por sus políticas de restauración de tierras, manejo de ecosistemas y planificación territorial, aunque advirtió que no se trata de reproducir modelos de manera mecánica, sino de estudiar aquellas herramientas que puedan adaptarse a las condiciones ecológicas, sociales y económicas de cada país.

«Lo más importante es analizar qué mecanismos institucionales, tecnológicos y financieros permitieron convertir la restauración ambiental en una política sostenida», explicó Barrios, profesor de maestría en planificación de la Universidad Siglo XX y director de Planificación de AEVivienda, entidad dependiente del Ministerio de Obras Públicas de Bolivia.

Para el especialista, la cooperación Sur-Sur puede desempeñar un papel estratégico porque numerosos países de América Latina, Asia y África enfrentan problemas similares relacionados con sequías, erosión, degradación de suelos, incendios forestales, pérdida de biodiversidad y presión sobre los recursos hídricos.

En ese contexto, Bolivia podría fortalecer el intercambio de tecnologías para el monitoreo de suelos y agua, sistemas de información territorial, mecanismos de prevención de la desertificación y experiencias de restauración de ecosistemas.

La degradación de la tierra en Bolivia, según Barrios, ya no puede ser considerada exclusivamente un problema ambiental. La erosión, las sequías, los incendios, la deforestación y la expansión agropecuaria están comprometiendo simultáneamente la disponibilidad de agua, la producción de alimentos y los medios de vida de las comunidades.

Además, el problema varía según el territorio. El Altiplano enfrenta erosión y estrés hídrico; el Chaco, sequías y deterioro de pastizales; mientras que las Tierras Bajas sufren deforestación, incendios y transformación de bosques y ecosistemas.

Por ello, el experto consideró que Bolivia necesita políticas diferenciadas y una planificación territorial que determinen qué actividades productivas son compatibles con la capacidad ecológica de cada región.

«El desafío ya no es únicamente restaurar la tierra que se perdió, sino evitar que el modelo de desarrollo y producción sin planificación siga degradando la tierra que Bolivia necesitará para producir y vivir mañana», sostuvo.

En este contexto, la cooperación con China podría aportar no solo tecnología y financiamiento, sino también formación de capacidades e intercambio de experiencias.

Bolivia puede estudiar mecanismos aplicados en China para recuperar tierras degradadas, gestionar el agua, restaurar la cobertura vegetal y monitorear el territorio, adaptándolos a las particularidades de sus distintas regiones, dijo.

El objetivo, según Barrios, debería ser que la cooperación internacional permita fortalecer las capacidades nacionales y locales para que la restauración se convierta en una política estatal permanente y no dependa exclusivamente de proyectos aislados.

La cooperación Sur-Sur, agregó, también permitiría a los países coordinar posiciones para acceder a financiamiento internacional y promover proyectos de largo plazo, especialmente en comunidades vulnerables.

El experto advirtió que uno de los riesgos de las conferencias internacionales es que los acuerdos terminen sin recursos suficientes para su ejecución.

Por ello, considera que Bolivia debería defender en la COP17 mecanismos de financiamiento plurianual, transferencia tecnológica, fortalecimiento institucional y sistemas que permitan medir cuánto territorio se degrada, cuánto se restaura y cuál es el balance final.

La Neutralidad en la Degradación de las Tierras, sostuvo, debería convertirse en un indicador de gestión pública y aplicarse a proyectos de agricultura, ganadería, minería, infraestructura y expansión urbana.

«No podemos restaurar cien hectáreas mientras degradamos mil», reflexionó.

Bolivia participa en la COP17 con una delegación encabezada por la viceministra de Recursos Hídricos, Riego, Agua Potable y Saneamiento Básico, Viviana Mariscal Montaño, en una conferencia que coloca la restauración de tierras y la resiliencia ante la sequía en el centro de la agenda internacional.

Para Barrios, el mensaje boliviano debería trascender la petición de cooperación y convertirse en una propuesta de alianzas.

La restauración de la tierra, aseveró, no consiste solamente en recuperar la vegetación, sino también en recuperar agua, productividad, biodiversidad y medios de vida. Para lograrlo, Bolivia necesita cooperación internacional, pero también capacidad propia para transformar ese conocimiento en políticas públicas duraderas.

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