LA HABANA, 18 jul (Xinhua) — Después de pasar largos días en casa con pocas oportunidades para compartir con otras personas, Iraida Leiva, de 85 años, encontró en la Residencia Senior de Tatamanía, ubicada en La Habana, capital de Cuba, un espacio donde cada jornada transcurre entre juegos, conversaciones y actividades en una etapa de la vida que demanda atención y cuidados.
Cuba abrió 2026 con una población de 9.436.440 habitantes, en un escenario marcado por la baja fecundidad, el envejecimiento poblacional y un saldo migratorio negativo. La cifra de nacimientos descendió de alrededor de 99.000 en 2021 a 68.051 en 2025, mientras las defunciones alcanzaron 134.354.
Según datos de la Asamblea Nacional de Cuba, más del 25 por ciento de la población tiene 65 años o más, mientras la Oficina Nacional de Estadísticas e Información proyecta que entre 36 y 37 por ciento de los habitantes tendrá 60 años o más hacia 2050.
En ese contexto surgió Tatamanía, un emprendimiento dedicado al cuidado de personas mayores, personas en situación de discapacidad y niños, que presta servicios en domicilios, centros hospitalarios y una residencia abierta tras la autorización de esa modalidad dentro del marco regulatorio cubano.
La directora ejecutiva de Tatamanía, Yadira Álvarez, explicó a Xinhua que la iniciativa nació a finales de 2022, cuando el incremento de la migración dejó a numerosas personas mayores en Cuba alejadas del acompañamiento cotidiano de familiares.
«Nuestros clientes son las personas que han migrado y que han dejado a su familiar persona mayor aquí en nuestro país», afirmó
Álvarez señaló que la cualidad esencial de un cuidador es la capacidad de comprender a la otra persona. «Debe tener empatía, responsabilidad, disciplina, paciencia y gustarle las personas mayores», expresó.
La especialista sostuvo que cada usuario recibe un plan de atención orientado a preservar o recuperar capacidades con el propósito de elevar la calidad de vida y prevenir enfermedades.
«Nosotros transformamos vidas», aseguró, al defender el cuidado como una inversión que aporta bienestar y ofrece herramientas especializadas que complementan el esfuerzo familiar.
Otra de las residentes, María Elena Ambuaje, valoró el centro como un lugar donde encuentra acompañamiento y oportunidades para relacionarse con otras personas mediante actividades como la lectura y el dominó, después de experiencias previas en instituciones similares. «Aquí me siento muy bien», resumió.
La cuidadora Juliet Jiménez Gómez consideró que la dedicación constituye el rasgo que define el trabajo con personas mayores porque favorece el desarrollo de actividades cotidianas sin sustituir la autonomía de cada usuario. «Me gusta mucho ayudarlos», dijo, explicando que el tiempo y la atención representan la base del servicio que ofrece Tatamanía.
Iraida coincidió en que la permanencia en el centro ha contribuido a mejorar la calidad de vida gracias al ambiente de respeto y cercanía que percibe entre trabajadores y residentes. «Son muy cariñosos con nosotros y nos tratan muy bien», afirmó, al describir una rutina que incluye juegos y otras actividades recreativas.
Las proyecciones demográficas sitúan al envejecimiento entre los principales retos de Cuba durante las próximas décadas, lo que exige ampliar los servicios de cuidado, fortalecer la preparación de personal especializado y garantizar espacios que promuevan la participación social y una mejor calidad de vida para una población adulta mayor en crecimiento.

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